NUEVO PORSCHE PANAMERA LLEVADO AL EXTREMO


La calidad no se consigue sin esfuerzo. El camino para perfeccionar al nuevo Panamera, la limusina de lujo más deportiva, llevó al equipo de pruebas de Porsche hasta Sudáfrica. Viva un día del recorrido pedregoso, polvoriento y abrasador que transitó este auto que está comenzando a llegar a América Latina y el Caribe.

7:04 a.m.

Ciudad del Cabo. Parece que el pulsador de la consola central no da todavía una respuesta háptica perfecta, y los técnicos de desarrollo aún encuentran demasiado duro el impacto de carga de la transmisión al cambiar de segunda a tercera. Los ingenieros de Porsche se encuentran en viaje de pruebas. Ya está todo preparado para la salida de hoy con el nuevo Panamera, y el último briefing antes de poner en marcha los motores consiste en volver a interiorizar cuál es el objetivo principal de la misión: ajustar la limusina deportiva hasta alcanzar su perfección final.

9:53 a.m.

Franschhoek, bella tierra vinícola al pie de las montañas de Drakenstein, cerca de Ciudad del Cabo. El Panamera sube por el sinuoso puerto de montaña y acelera al salir de una curva, orquestado por el nuevo biturbo V8. Los cuatro litros de cilindrada proporcionan una potencia ilimitada que queda subrayada por el sonido del motor. Con el acelerador siempre ligeramente presionado y sin bajar de las 4.000 rpm, el auto negro ligeramente camuflado asciende hacia la cima sin mostrar cansancio pero sin pausa por este zigzag de curvas. De repente, el piloto de pruebas frena en seco, o mejor dicho, activa el modernísimo freno cerámico. Tan solo unos segundos más tarde oímos el distendido rugido del ocho cilindros en estado de reposo: aplomo elevado a la octava potencia. Prueba superada.

El Director de la Línea de Productos Panamera, Gernot Döllner, vuelve a pis