MOTOR | Vals en la nieve con el Macan y Walter Röhrl


Y de repente es todo blanco… El camino de asfalto, siempre tan gris, yace bajo un manto de nieve recién caída. Un juego fácil para el Porsche Macan con tracción total, siempre y cuando se observen ciertas normas básicas de comportamiento.

La respuesta del excampeón mundial de rally Walter Röhrl es concisa e inequívoca. Preguntado sobre cuál es la mejor manera de conducir sobre un suelo cubierto de nieve, contesta: “Como siempre”. Sólo una leve sonrisa delata que dicha afirmación únicamente es válida para conductores de su talla. A Röhrl, de 70 años, le creemos de inmediato cuando dice que le da igual rodar sobre asfalto seco, polvorientos caminos de grava o carreteras invernales. Intuitivamente siempre conduce de la manera que mejor se adapta a cada momento.

Pero, ¿qué destrezas hacen realmente falta para no perder la serenidad, y sobre todo el agarre, sobre un terreno resbaladizo? Para los que no son campeones mundiales de rally, Walter Röhrl tiene algunos consejos útiles sobre cómo conducir de forma segura por idílicos paisajes de hielo y nieve. Dice que se requiere “más sensibilidad que de costumbre y una concentración absoluta”. Todos los sentidos deben estar puestos en los mensajes que envía el vehículo. Pero con eso solo no basta: “En condiciones invernales, el coeficiente de fricción de la carretera se reduce, y la adherencia disminuye drásticamente. Por eso la velocidad debe ser menor. Si no, surgen problemas al frenar y tomar la siguiente curva”. La tracción a las cuatro ruedas, como la del Macan, ofrece muchas ventajas al acelerar sobre suelos resbaladizos. Pero no pasa lo mismo a la inversa, es decir, al decelerar: “En caso de duda la masa empuja en línea recta, no hay que olvidarlo. No importa que la fuerza del motor se transmita a un eje o a dos. Eso no afecta a la fuerza de frenado”.

No obstante, para Röhrl la tracción total es en principio una gran ventaja y un refuerzo de la seguridad. “Al acelerar, si la potencia del motor está repartida entre las cuatro ruedas el auto se mantiene estable en su carril”. Es decir, si la fuerza motriz se reparte entre cada una de las cuatro ruedas, éstas tienden menos a perder adherencia durante la aceleración y el automóvil menos a descontrolarse. “Pero esa seguridad con la que por ejemplo un Macan domina tales situaciones no debe llevar a la arrogancia”, advierte este virtuoso del volante. Sus gestos llaman la atención sobre un aspecto que de forma parecida también es pecado mortal en las carreras de rally: si el piloto entra demasiado rápido en una curva, no pasa de ella. “Sobre suelo deslizante, llevar impulso al entrar en una curva no es aconsejable ni siquiera con un vehículo de tracción total”, afirma Röhrl.”A cambio, gracias a la buena tracción, se puede volver a pisar antes el acelerador y salir de la curva acelerando. Al fin y al cabo, hay fuerza más que suficiente”.

En términos muy generales, para tales situaciones este apasionado esquiador y ciclista tiene un consejo muy importante: “Los movimientos de viraje siempre deben ser lo más pequeños posible. Hay que evitar a toda costa los golpes bruscos de volante